La era post-EEI
Real talk: la Estación Espacial Internacional (EEI) ya está llegando a su fecha de caducidad, y NASA no piensa hacerle ghosting a la órbita terrestre baja. El viernes publicaron oficialmente una "solicitud de propuestas" (RFP) de 360 páginas, lanzando básicamente una convocatoria abierta para que empresas privadas construyan la próxima generación de estaciones espaciales. NASA quiere que esta nueva infraestructura esté lista para 2030, asegurándose de que sigamos teniendo un lugar en órbita para la ciencia, el entrenamiento de astronautas y la preparación para las misiones a la Luna y Marte.
¿Quiénes están en la contienda?
NASA busca elegir al menos a dos ganadores para esta fase. Se espera que empresas como Axiom Space, Voyager Space y Vast Space se lancen al ruedo. Los ganadores de esta primera etapa tienen asegurados al menos 100 millones de dólares, pero se prevé que los contratos a largo plazo para las etapas posteriores del proyecto valgan miles de millones. La fecha límite para las propuestas es el 8 de diciembre y deberíamos conocer la decisión final para abril.
El giro inesperado en el transporte
Uno de los mayores dolores de cabeza para estas empresas ha sido el "¿cómo demonios llevamos a la gente hasta allá?". Históricamente, NASA quería que estas empresas privadas resolvieran sus propios viajes, pero eso es lowkey estresante dado que SpaceX planea retirar la Crew Dragon. Para evitar que todo se venga abajo, NASA está interviniendo para cerrar esa brecha. Se han ofrecido a "proveer" el transporte para las primeras cuatro misiones de servicio a estas estaciones privadas, actuando básicamente como intermediarios entre los constructores de estaciones y proveedores de lanzamiento como Boeing.
El precio
NASA está siendo transparente con las cuentas: estiman que un vuelo de tripulación de cuatro asientos costará unos 325 millones de dólares, y los envíos de carga rondarán los 300 millones. Al quitarle la logística de transporte de encima a los constructores, NASA está bajando considerablemente la barrera de entrada.
Por qué importa
Está dando vibras de "subcontratar el futuro", pero de la mejor manera posible. Al delegar la construcción del hardware a la industria privada, NASA puede ahorrar energía y presupuesto para las misiones al espacio profundo que sí son imposibles. Como dijo el administrador de NASA, Jared Isaacman, no están renunciando a la órbita; solo están cambiando el modelo de negocio para que las buenas vibras (y la investigación) continúen.






