Un legado de altos y bajos
El televangelista Jim Bakker falleció a los 86 años, anunció el lunes su viuda, Lori Bakker. Aunque fue un gran pionero en el ámbito de la televisión cristiana, su carrera estuvo lowkey definida por el drama que eventualmente derrumbó su imperio ministerial.
Bakker se hizo conocido cuando él y su entonces esposa, Tammy Faye Bakker, lanzaron "The PTL Club" en 1974. El programa se convirtió en una potencia total, dando lugar a la red PTL Satellite Network y al parque temático Heritage USA, que atrajo a millones de visitantes. Por un tiempo, las vibras eran inmaculadas, hasta que todo implosionó en 1987.
El escándalo que cambió todo
It’s giving major plot twist: el reino colapsó tras revelarse que Bakker había pagado 279,000 dólares en dinero de silencio a su secretaria de la iglesia, Jessica Hahn. Hahn acusó al predicador de violarla en 1980. Aunque Bakker negó la agresión, admitió el encuentro sexual, afirmando que fue consensuado.
Tras la revelación, su imperio cerró en 1989. En un comunicado publicado en Facebook, Lori Bakker escribió que su esposo "terminó su carrera con fe", añadiendo que la familia está pasando por el duelo y solicitando privacidad.
Por qué importa
La vida de Bakker sigue siendo un ejemplo de manual de lo rápido que pueden caer en desgracia las figuras públicas. Su historia sirve como recordatorio de cómo las plataformas religiosas de alto perfil pueden verse sacudidas por escándalos personales, y su partida marca el fin de un capítulo caótico en la historia del televangelismo estadounidense.






