El ambiente está bastante tenso en Cornell University ahora mismo. Miles de estudiantes y docentes han estado protestando, exigiendo directamente que el presidente Michael Kotlikoff deje su cargo. Todo el lío gira en torno a una demanda presentada por una exestudiante, Jane Doe, quien asegura que fue drogada y violada en una casa de fraternidad en 2024.

La indignación no se queda solo en consignas. Algunos estudiantes pintaron con aerosol "SMASH THE PATRIARCHY" en Day Hall, el edificio donde está la oficina del presidente. También cubrieron una cámara de seguridad. En un comunicado al Cornell Daily Sun, estos estudiantes dijeron que estaban protestando contra "sistemas globales de poder" y que el daño a la propiedad no es violencia, pero tolerar una violación sí lo es. Lowkey, también hacían referencia a cómo los manifestantes pro-Palestina aparentemente enfrentaron consecuencias más severas por parte de la universidad en 2024.

El portavoz de Cornell, Kyle Kimball, dijo que, aunque entienden la frustración, dañar la propiedad no es el camino. Están investigando el vandalismo, no cap.

Toda esta situación ha puesto el foco en cómo las universidades manejan las denuncias de agresión sexual. Según los abogados de Jane Doe, solo dos tipos de la fraternidad Chi Phi fueron expulsados tras el incidente de 2024, donde ella asegura que fue violada durante siete horas. A uno se le prohibió el acceso al campus, dos fueron suspendidos y a otros dos se les dijo que no la contactaran y tuvieron que escribir ensayos de reflexión. Su demanda alega que los acusados incluso pudieron entregar ensayos para mitigar sus acciones, aunque la universidad dice que eso no es del todo cierto.

Los estudiantes en la protesta dejaron claro que no se sienten apoyados; alguien dijo: "¿Cuánto se necesita para que nuestra universidad apoye a las sobrevivientes?". Un profesor incluso recibió aplausos por decir: "La violación no debería ser inevitable".

Incluso el fiscal local, Matthew Van Houten, está bajo fuego por cómo manejó las denuncias originales. Reabrió el caso, diciendo que las acusaciones de la demanda de Jane Doe son "drásticamente diferentes" a su declaración inicial ante la policía hace dos años. Su abogado, sin embargo, rechaza esto, diciendo que el fiscal no investigó a fondo.

Para rematar, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, nombró a la fiscal general del estado, Letitia James, como fiscal especial para investigar la supuesta violación grupal.

El presidente Kotlikoff publicó un mensaje en video reconociendo la necesidad de un cambio y diciendo que la universidad analizará "seriamente el papel de las fraternidades y hermandades en la vida universitaria". Es lo mínimo, pero supongo que es un comienzo.