Un duelo legendario
La gran final de la NRL fue puro cine. Ante una multitud ensordecedora de 80,814 personas, los Sydney Roosters derrotaron a los Newcastle Knights 19-18 en un partido que estuvo a la altura de las expectativas. Los Knights, que pasaron de ser los últimos de la tabla a contendientes al título esta temporada, dieron todo lo que tenían, pero los Roosters se mantuvieron implacables hasta el pitazo final.
El cambio de momentum
Newcastle empezó con toda la energía de protagonista, saltando a una ventaja de 12-0 al principio gracias a un juego bastante inteligente. Pero los Roosters no estaban dispuestos a rendirse. Mark Nawaqanitawase anduvo en otro nivel, anotando dos tries espectaculares. El segundo, un toque creativo y un remate, fue pura genialidad. Para el medio tiempo, las estadísticas ya estaban fuertemente inclinadas a favor de Sydney, a pesar de que el marcador mostraba una ventaja de seis puntos para los underdogs.
El acto final
La segunda mitad fue totalmente para los Roosters. Aporrearon la defensa de los Knights hasta que se rompió, con Billy Smith abriéndose paso para igualar el marcador. Un penal de Sam Walker puso a los Roosters adelante, y una asistencia brillante del capitán James Tedesco —quien se llevó la medalla Clive Churchill— preparó a Nawaqanitawase para su segunda anotación. Incluso con un field goal de Daly Cherry-Evans, de 37 años, para ampliar la ventaja, Newcastle siguió luchando. Greg Marzhew anotó tarde para poner el 19-18, pero la defensa de los Roosters se mantuvo firme para asegurar el trofeo.
Por qué importa
Esta victoria marca el 16° título para los Roosters y una despedida perfecta para estrellas como Angus Crichton y Mark Nawaqanitawase. Para Newcastle, quedarse a nada en un partido de infarto después de una temporada de cambios tan salvaje demuestra que son un equipo a tener en cuenta, pero los Roosters probaron que tienen ADN de campeones.





