Las Sydney Roosters son oficialmente las reinas de la NRLW. En una clase maestra total en el Accor Stadium, las Tricolours aplastaron a las Brisbane Broncos 30-6 para asegurar su tercer campeonato. Esto no fue solo una victoria; fue un statement total. Las Roosters terminaron la temporada con un récord impecable de 13-0, cementando oficialmente su estatus como las main characters de la liga.
Un primer tiempo de infarto
Las Roosters no vinieron a jugar, vinieron a dominar. Lograron seis tries antes del descanso, dejando a las Broncos totalmente perdidas. Para el medio tiempo, las estadísticas eran una locura: las Broncos solo tuvieron el 25% de la posesión y las Roosters llevaban una ventaja masiva de 830 a 259 en metros recorridos. Tarryn Aiken estuvo a otro nivel, llevándose la medalla Karyn Murphy por su desempeño, mientras que Brydie Parker logró un hat-trick que hizo que la grada se volviera loca.
El fin de una era icónica
Fue un día difícil para la leyenda de las Broncos, Ali Brigginshaw. Este partido fue la despedida para el ícono de la NRLW, pero el vibe no acompañó a Brisbane. El equipo colapsó temprano y la presión les pesó, costándoles muchísimo completar sus series. Mientras Brigginshaw tuvo una salida complicada, las Roosters celebraron un final de cuento de hadas para sus propias estrellas, Millie Elliott y Corban Baxter, quienes se retiran en la cima absoluta de su carrera.
Por qué importa
Esta victoria marca el tercer campeonato de las Roosters, poniéndolas a solo uno del récord histórico de cuatro de las Broncos. Con el inicio de la Copa del Mundo a finales de este mes, esta dominancia del núcleo de las Roosters—especialmente Aiken y la capitana Isabelle Kelly—las coloca en una posición privilegiada para representar a la selección nacional.






