El caos cerca de la ONU

Fue un jueves por la tarde bastante caótico cerca de las Naciones Unidas en Nueva York. Cientos de manifestantes tomaron las calles en la Primera Avenida, bloqueando el tráfico para exigir el arresto del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu. La multitud, una mezcla de grupos socialistas y miembros de Jewish Voice for Peace, estaba ahí para protestar contra la guerra en Gaza y el conflicto en Irán, gritando consignas como “¡Dejen de armar a Israel!” y “¡Netanyahu, no te puedes esconder! ¡Te acusamos de genocidio!”.

Estrellas y política local

Entre la multitud hubo nombres pesados y figuras políticas locales. La ganadora del Oscar Susan Sarandon, la estrella de Hacks Hannah Einbinder y la actriz Cynthia Nixon fueron vistas en la manifestación. A ellas se sumaron varios funcionarios de NYC, incluyendo a los concejales Tiffany Caban, Chi Ossé, Sandy Nurse y Shahana Hanif, así como la asambleísta del estado de Nueva York Emily Gallagher y el líder de NYC-DSA Gustavo Gordillo.

La situación se puso tensa rápido cuando la policía de Nueva York (NYPD) intervino para despejar el área antes del discurso de Netanyahu en la Asamblea General de la ONU. Los oficiales comenzaron a colocar bridas a decenas de manifestantes menos de una hora después de que empezara la protesta. Una de las personas puestas bajo custodia fue Darializa Avila-Chevalier, una candidata al Congreso respaldada por Zohran Mamdani, quien fue vista sonriendo y gritando “Palestina libre” mientras la subían a un autobús policial.

El trasfondo diplomático

Netanyahu enfrenta un escrutinio global masivo, incluida una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por supuestos crímenes contra la humanidad en Gaza tras el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, EE. UU. no reconoce la autoridad de la CPI, y Netanyahu logró llegar a la ONU a tiempo y sin contratiempos, a pesar del drama local.

Por qué importa

Este incidente demuestra cómo la tensión de los conflictos internacionales está pegando fuerte a nivel local, con celebridades y políticos dispuestos a ser arrestados para sentar postura. Es una fricción evidente entre las normas diplomáticas globales y el activismo local, y es un vibe que claramente no va a desaparecer pronto.