El escenario en Tirana
Realmente, el ambiente en Tirana está fatal. Por quinto día consecutivo, las calles se convirtieron en un campo de batalla mientras los manifestantes chocan con la policía antidisturbios. Lo que empezó en junio ha evolucionado, lowkey, en un movimiento antigubernamental a gran escala, con estudiantes liderando la protesta contra lo que ellos llaman una clase política corrupta.
El sábado, la situación se puso intensa. Estamos hablando de piedras, fuegos artificiales y bombas molotov lanzadas a las líneas policiales cerca del ministerio de educación y la oficina del Primer Ministro Edi Rama. La policía tampoco se está guardando nada, atacando a la multitud con cañones de agua, gases lacrimógenos y, presuntamente, balas de goma por primera vez. El centro de la ciudad tiene una vibra total de zona de guerra, con escombros quemados y vidrios rotos por todos lados.
Los implicados
El Primer Ministro Edi Rama, quien ha estado en el poder por 13 años, está entre la espada y la pared. Aunque ha sido un favorito de la UE, su reputación está perdiendo puntos en este momento. Entre las protestas y una serie de investigaciones por corrupción —incluyendo el arresto reciente de la jefa del servicio secreto Vlora Hyseni— la trama se complica para su administración.
Rama le echa la culpa de todo al opositor Partido Democrático y a "actores extranjeros", diciendo que los disturbios buscan sabotear el camino de Albania hacia la membresía en la UE. Pero los manifestantes, como George, un estudiante de 19 años, no se lo creen. "Fuimos pacíficos por 135 días", dijo. "Ahora estamos tratando de hacer como en Francia... estamos tratando de hacer una revolución".
Por qué importa
El Partido Socialista de Rama todavía mantiene la mayoría en el parlamento y las elecciones no están previstas hasta 2029. Con 80 personas ya imputadas y cientos de arrestados, el país enfrenta una crisis política masiva. Los expertos dicen que la ironía es que, al consolidar tanto poder, Rama se ha convertido en el único objetivo de todos los reclamos del país. Es un caso claro de 'main character energy' que salió mal, y ahora mismo, nadie sabe cómo va a terminar esto.






