El ambiente en Cisjordania está bastante pesado. Este sábado, un grupo de militantes israelíes decidió escalar su campaña contra la cosecha anual de aceitunas palestina agrediendo físicamente a una delegación de diplomáticos y clérigos europeos. Fue un caos total: siete hombres enmascarados, algunos armados con palos, interceptaron una visita al pueblo de Taybeh que incluía al cónsul general de Francia, al arzobispo de Cambrai y al alcalde de la ciudad francesa de Aulnoye-Aymeries, Bernard Baudoux.

El desglose

Siendo realistas, esto no fue una pelea cualquiera. Los militantes primero se fueron contra agricultores palestinos en las colinas, robando sus cosechas y agrediendo a una mujer de setenta años y a un hombre que terminó necesitando seis puntos de sutura. Cuando los diplomáticos llegaron para observar la cosecha, la situación se puso violenta. El grupo rompió la ventana de un vehículo blindado de la misión belga y tiró al suelo al alcalde Baudoux mientras llevaba su banda oficial. Uno de los militantes incluso gritó "Vive la France" mientras atacaba.

Esto no es un caso aislado. Desde finales de septiembre, se han reportado más de 170 ataques similares por parte del grupo de derechos humanos Yesh Din, dejando al menos cuatro muertos y más de 100 heridos. Estos no son incidentes menores; son parte de un patrón que está dejando a las familias locales y a los visitantes internacionales sintiéndose totalmente inseguros.

Las consecuencias

Maxime Prévot, viceprimer ministro de Bélgica, no se guardó nada y afirmó que la violencia es inseparable de las políticas de asentamientos de Israel, pidiendo sanciones por parte de la UE. Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, afirma que la policía está investigando, pero sugirió que los diplomáticos deberían coordinarse con el ejército si quieren evitar estos "riesgos". Una fuente diplomática occidental señaló que esta exigencia viola el derecho internacional, recordando que Israel es responsable de la seguridad en estas áreas. Todo es un desastre y, lowkey, está haciendo que la situación diplomática sea aún más volátil mientras continúa la cosecha.

Por qué importa

La cosecha de aceitunas es una fuente de vida económica fundamental para los palestinos, y el hecho de que ni siquiera los diplomáticos internacionales ni el clero de alto nivel puedan observarla sin ser agredidos demuestra que la situación de seguridad en Cisjordania está cayendo en una espiral rápida.