Hablemos claro: salir con alguien a cualquier edad es una montaña rusa, pero ¿quedar atrapada en una "situationship" a los 60 y tantos? Es un estrés innecesario. Una lectora le escribió recientemente a la columnista Eleanor Gordon-Smith sobre su relación de tres meses, que se siente más como un encuentro casual que como un romance incipiente. A pesar de la chispa inicial, el tipo prefiere mantener las cosas en perfil bajo: vive a una hora de distancia, solo se ven los fines de semana y ella tiene que cargar con todo el peso de tomar la iniciativa.
Siente que está viviendo de "migajas" y tiene terror de que ser directa sobre querer más lo haga salir corriendo. Todos hemos pasado por ahí: ese miedo de que expresar una necesidad básica arruine el mood. Pero Gordon-Smith está aquí para decirte que eso es un L gigante.
No hagas de tus deseos un 'Voldemort'
Gordon-Smith sostiene que tratar tus necesidades como si fueran demasiado intensas o aterradoras es exactamente la razón por la que te sientes tan insegura. Al "voldemortizar" tus deseos (hacer que sean cosas que ni siquiera puedes nombrar), solo estás alimentando la ansiedad. Pedir claridad no es un ultimátum; es solo información.
Por qué importa
Al final del día, alguien quiere estar contigo o no, y tu silencio no va a cambiar su motivación real. El consejo de Gordon-Smith es simple: la vida es demasiado corta para jugar jueguitos solo por aferrarte a algo mediocre. Presentar lo que quieres como una declaración tranquila y segura —en lugar de una exigencia— es, literal, un flex. Es mejor saber dónde estás parada que seguir atrapada en una situationship que no te da lo que mereces.






