La situación
Para Frank Thompson, un pescador de langostas de quinta generación en la costa de Vinalhaven, Maine, el océano es su oficina. Pero últimamente, siente que trabaja dentro de un estado de vigilancia. Thompson ha estado atrapado en una batalla legal de años contra una orden del Departamento de Recursos Marinos de Maine que exige que los barcos langosteros con licencia federal lleven un dispositivo de rastreo GPS las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Desde 2023, estas "cajas negras" han estado recolectando datos de ubicación cada minuto mientras el barco está en movimiento. Para Thompson, esto da vibras de "tobillera electrónica". "Esto va totalmente en contra de la Cuarta Enmienda, y alguien tiene que escucharlo de una forma u otra", dijo a Fox News Digital.
El bloqueo legal
La Corte Suprema rechazó recientemente la petición de Thompson, manteniendo vigente el fallo de un tribunal inferior. La Corte de Apelaciones del Primer Circuito de los EE. UU. dictaminó previamente que el rastreo es legal porque la pesca de langosta se considera una "industria estrechamente regulada", lo que efectivamente anula las preocupaciones sobre la privacidad de la Cuarta Enmienda para este sector.
El abogado de Thompson, Matthew Gilliam de la Pacific Legal Foundation, argumenta que el mandato es un "registro e incautación irrazonable". Señala que la recopilación de datos no se detiene cuando termina la pesca; también rastrea el barco durante viajes personales.
Por qué importa
Los funcionarios estatales y los grupos de conservación argumentan que esta tecnología es vital para monitorear las poblaciones de langostas y proteger a la ballena franca del Atlántico Norte, que está en peligro de extinción. El comisionado del DMR de Maine, Carl Wilson, sostuvo que la recopilación de datos es "críticamente importante para la sostenibilidad a largo plazo de la industria langostera".
Pero esto no se trata solo de langostas. La American Farm Bureau Federation (AFBF) intervino en el conflicto, preocupada de que si el gobierno puede poner un rastreador en un barco, la misma lógica podría aplicarse eventualmente a tractores u otros equipos agrícolas. Para quienes valoran su independencia, la idea de que una elección de carrera te quite tus derechos constitucionales de privacidad es lowkey aterradora. Sin embargo, Thompson no se rinde. Hablando claro: asegura que sigue trabajando con su equipo legal para encontrar una manera de anular el mandato.





