El cambio inminente en la política entre EE. UU. e Israel
El presidente Joe Biden estuvo a nada de tomar lo que su principal asesor de Oriente Medio, Brett McGurk, llama "medidas draconianas" contra Israel en abril de 2024. El punto de inflexión ocurrió después de que un ataque con drones militares israelíes terminara con la vida de siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen en Gaza.
Según McGurk, quien fue asesor de seguridad nacional para cuatro presidentes, Biden estaba harto de cómo el primer ministro Benjamin Netanyahu estaba manejando la guerra. Cortar los envíos de armas de EE. UU. era algo que estaba totalmente sobre la mesa en ese momento. Sin embargo, EE. UU. recibió inteligencia de que Irán estaba preparando un ataque aéreo "sin precedentes" contra Israel, lo que obligó a la administración a enfocarse en la defensa regional.
El acto de equilibrio diplomático
En su nuevo libro de memorias, Brink, McGurk relata un intercambio directo entre ambos líderes durante ese periodo. Asegura que Biden le advirtió a Netanyahu: "¿Crees que soy Santa Claus? Aquí no hay Santa en Israel, amigo", señalando lo frágil que era el apoyo militar estadounidense.
McGurk, ahora colaborador de CNN, argumenta que un corte total de armas de EE. UU. no necesariamente habría terminado la guerra, dada la enorme industria armamentística propia de Israel. Sugiere que una presión pública agresiva pudo haber sido contraproducente, al endurecer la postura de Hamás en las negociaciones. La administración dio prioridad a evitar un conflicto regional más amplio, incluso mientras lidiaban con ataques de grupos proiraníes a las fuerzas de EE. UU.
Irán y la tensión nuclear
Conforme la guerra en Gaza avanzaba, las tensiones con Irán se dispararon. A finales de 2024, el equipo de Biden y funcionarios israelíes debatieron cómo manejar las ambiciones nucleares de Irán. Netanyahu presionó por ataques preventivos en sitios nucleares como Fordow, una instalación enterrada en una montaña. Aunque la administración Biden estaba lista para actuar si Irán intentaba una carrera hacia el uranio de grado armamentístico, optaron por enviar advertencias a Teherán en lugar de lanzar ataques inmediatos.
Por qué importa
Esta mirada interna revela qué tan cerca estuvo EE. UU. de un cambio radical en su política hacia su aliado regional más fuerte. Es drama geopolítico de alto nivel, y siendo sinceros, la trama se complica cuando consideras cuánto dependía la seguridad global de que un solo lanzamiento de misil iraní evitara una ruptura diplomática entre EE. UU. e Israel. Hablando claro, la estrategia de la administración de equilibrar la ayuda con la disuasión fue un acto de malabarismo extremo.





