La situación actual

La situación en el conflicto de Yemen se está poniendo bastante tensa. El grupo Houthi, que controla una parte importante del noroeste de Yemen, se atribuyó dos ataques con misiles al aeropuerto internacional de Riyadh este jueves. Según la Autoridad General de Aviación Civil, estos ataques resultaron en la muerte de tres ciudadanos saudíes, incluyendo un piloto de la aerolínea estatal, Saudia.

Además de las fatalidades, varios ciudadanos y residentes resultaron heridos. Un ataque impactó el aeropuerto directamente, mientras que otro afectó a un avión en la pista. Aunque el aeropuerto ha reanudado sus operaciones normales, el ambiente en la región está muy pesado. Los Houthi también afirmaron haber atacado instalaciones en Najran y una base aérea en Khamis Mushait, aunque las autoridades saudíes no han verificado esas afirmaciones específicas.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Este no es un incidente aislado. Los combates se han intensificado durante las últimas semanas a medida que los Houthi avanzaban hacia la costa del Mar Rojo, específicamente tomando el puerto de Mokha. Ese puerto se encuentra justo en el estrecho de Bab al-Mandab, un punto crítico para el comercio global. Aunque las fuerzas progubernamentales dicen que ya aseguraron esa zona, el intercambio de ataques es constante.

A principios de esta semana, entre el 6 y el 7 de octubre, otras tres personas murieron en ataques separados de los Houthi al Aeropuerto Internacional de Abha y al aeropuerto Rey Khalid. Los Houthi sostienen que estos ataques son una respuesta directa a los bombardeos aéreos saudíes en su contra. Siendo realistas: este conflicto ha sido una pesadilla humanitaria desde que la coalición liderada por Arabia Saudita intervino en 2015. Tras un breve alto al fuego en 2022, el ciclo de violencia ha regresado con mucha fuerza.

Por qué importa

Esta escalada marca un cambio serio en la estrategia de los Houthi mientras buscan presionar al gobierno respaldado por los saudíes. Con misiles cayendo en aeropuertos civiles y rutas comerciales globales como el estrecho de Bab al-Mandab en juego, la situación se vuelve cada vez más volátil. Es una causa mayor de preocupación, ya que ambos bandos parecen atrapados en un ciclo peligroso y cada vez más profundo.