La orden de ejecución de William Thompson, uno de los reos con más tiempo en el corredor de la muerte de Florida, fue retirada este jueves por el gobernador Ron DeSantis. Esta decisión llega apenas cinco días antes de que el hombre de 74 años fuera ejecutado por un asesinato cometido hace 50 años.
Aunque la oficina del gobernador no ofreció una razón oficial para la reversión en su carta al alcaide Randall Polk, los informes indican que Thompson lucha contra una demencia severa. Su abogada, Brittney Lacy, había presentado previamente una petición de emergencia argumentando que Thompson se encuentra en un estado de deterioro cognitivo tal que ya no comprende su situación ni la razón de su inminente ejecución.
El deterioro
Según una evaluación del neuropsicólogo Robert Ouaou, Thompson cumple con los criterios de demencia que lo inhabilitan mentalmente. Los documentos legales pintan un panorama desolador: se reporta que Thompson no podía recordar cuidados médicos recientes, sufría de debilidad física e incluso tuvo dificultades para identificar al actual presidente de EE. UU., refiriéndose erróneamente a un "Bush".
Bajo la Octava Enmienda, los reclusos que carecen de la capacidad mental para comprender por qué están siendo ejecutados están protegidos contra esta práctica. Grace Hanna, directora ejecutiva de Floridians for Alternatives to the Death Penalty, calificó la decisión como "la correcta", señalando que seguir adelante con la ejecución habría sido una "afrenta a la dignidad humana".
Un caso de 1976
El paso de Thompson por el sistema judicial ha sido largo y complejo. Fue condenado por primera vez al corredor de la muerte en 1976 tras el brutal asesinato de Sally Ivester en un motel de Miami Beach. Junto a su cómplice, Rocco Surace, atacaron a Ivester después de que ella no lograra entregarles 200 dólares. El incidente fue bautizado infamemente por la policía local de aquel entonces como "el asesinato más cruel del condado de Dade". Surace murió bajo custodia en 1993, mientras que Thompson ha permanecido en el corredor de la muerte desde 1989 tras varias revocaciones de sentencia y suspensiones previas de su ejecución.
Por qué importa
Este caso resalta la tensión constante entre la pena capital y los requisitos legales sobre la competencia mental. Está dando vibras de "sistema legal en constante cambio", recordándonos que incluso los casos más conocidos están sujetos a realidades médicas y constitucionales cambiantes.






