La situación está bastante mal
Thames Water, que abastece a 16 millones de personas en Londres y el valle del Támesis, está en problemas serios. La empresa acaba de informar a sus acreedores que necesita otros £2.4 mil millones para seguir operando. Sin este dinero extra, estiman que se quedarán sin efectivo para finales de 2026 o principios de 2027.
Esto no es algo nuevo; la compañía lleva años al borde del colapso, ahogada en una deuda de £20 mil millones. Sus accionistas anteriores se retiraron, dejando el control en manos de los acreedores, un grupo que incluye firmas importantes como BlackRock, M&G, Elliott Management y Silver Point Capital.
Por qué están sufriendo
Los acreedores ya les dieron un salvavidas de £3 mil millones el pasado febrero, pero la empresa ya se gastó £2.65 mil millones en reparaciones y mejoras. Las negociaciones para solucionar su enorme agujero financiero se han alargado demasiado, y la compañía asegura que esta nueva inyección de efectivo es la única forma de sobrevivir hasta el otoño de 2027.
Hay un plan de rescate sobre la mesa que propone que los acreedores condonen £9.6 mil millones en préstamos, pero es complicado. Requiere que el regulador, Ofwat, permita a Thames Water pagar multas por adelantado y establecer un régimen operativo especial. Al gobierno no le convence nada esta idea, lo que hace que el panorama político se vea bastante inestable.
Por qué importa
Existe una presión enorme para que el gobierno intervenga. Algunos líderes y activistas ambientales están presionando para una "administración especial", lo que pondría al gobierno al mando temporal de la compañía. Aunque se ha hablado de una nacionalización, los planes del nuevo gobierno para la industria del agua siguen sin estar claros. La trama se complica a finales de este mes, cuando se espera que los acreedores voten sobre las propuestas de rescate. Hasta entonces, la estabilidad del suministro de agua en Londres sigue siendo una gran incógnita.






