El giro dramático en la literatura

Real talk: por siglos nos han vendido la narrativa de que William Shakespeare y Christopher Marlowe eran solo rivales intensos compitiendo a finales del siglo XVI. Pero los investigadores soltaron una noticia que cambia el juego: la obra anónima de 1596 Edward III es oficialmente un proyecto colaborativo entre ambas leyendas.

El Dr. Rory Loughnane de la Universidad de Kent y el profesor Brett Greatley-Hirsch de la Universidad de Leeds usaron análisis lingüístico computarizado para zanjar el debate. Al comparar Edward III con el trabajo verificado de otros diez dramaturgos de esa era, el equipo encontró que Shakespeare fue el escritor principal, mientras que Marlowe se encargó de una parte significativa del texto.

El desglose

El estudio identificó 23 segmentos como obra de Shakespeare y nueve como de Marlowe. Es literal la colaboración del siglo. Esto sigue a hallazgos previos que indican que Marlowe también contribuyó en las obras de Henry VI de Shakespeare, sugiriendo que los dos tuvieron una relación profesional mucho más sostenida en sus veintes de lo que la historia de "rivales amargados" deja ver.

Por qué importa

Esto es importante porque le da la vuelta a nuestra comprensión del teatro isabelino. En lugar de dos estrellas solitarias trabajando en burbujas, estaban intercambiando ideas activamente. Como dijo el Dr. Loughnane, su conexión era "más complicada" de lo que pensábamos. Para cualquiera obsesionado con cómo se construyó el canon, el hecho de que estos dos estuvieran básicamente pasando la pluma de uno a otro es lowkey alucinante. El estudio completo saldrá en Shakespeare Quarterly a finales de este año y, digamos, el mundo académico lo está disfrutando muchísimo.