El experimento

Literal: los científicos están viendo los hongos mágicos con otros ojos, específicamente cómo el compuesto principal, la psilocibina, cambia el comportamiento en animales. Un equipo de investigadores canadienses probó esto recientemente en peces rivulus de manglar, una especie conocida por ser, siendo honestos, súper intensa con su agresividad.

Así fue como lo hicieron: pusieron a estos peces en peceras con otros para generar algo de fricción social. Después de que se acostumbraron, los investigadores les dieron un baño rápido de baja dosis de psilocibina. ¿El resultado? Los peces dejaron de buscar problemas. Eso sí, no actuaban como zombies; seguían participando en interacciones sociales, solo dejaron de lado ese comportamiento de ataque de alta energía.

Por qué importa

Es tremendo avance científico, pero antes de emocionarte de más, hay que hablar claro: esto es solo un estudio en peces. La autora principal, Dayna Forsyth, y la autora senior, la Dra. Suzie Currie, señalaron que esta es la primera evidencia de que la psilocibina puede bajar selectivamente la intensidad del conflicto social.

Sin embargo, definitivamente aún no es un tratamiento para la agresividad humana. El estudio solo analizó una dosis y un periodo de tiempo corto. Los investigadores todavía necesitan entender exactamente cómo esto interactúa con las vías de serotonina en nuestro cerebro. Es el comienzo, pero entender estos mecanismos biológicos es un gran logro para la futura investigación en salud mental. La ciencia avanza rápido, lowkey.