La estrategia
Hablamos claro: el frente en Ucrania está prácticamente congelado y Rusia está cambiando a un nuevo y brutal manual de juego. Según una evaluación supuestamente interceptada por la inteligencia ucraniana, el Kremlin busca hacer que las grandes ciudades sean inhabitables. Estamos hablando de un plan frío y calculado para destruir la calidad de vida del país hasta que se quiebre.
Este documento —que ha estado circulando entre los funcionarios desde hace un tiempo— no solo tiene grandes ambiciones; incluye tablas específicas que detallan el número exacto de misiles hipersónicos y drones necesarios para destruir plantas eléctricas, subestaciones y sistemas de agua específicos. Es una catástrofe humanitaria total.
Se acerca el invierno
Rusia está ejecutando este plan ahora mismo. Esta semana vimos ataques masivos contra tres plantas de energía importantes en la región de Kiev, además de una subestación clave vinculada a la red de energía nuclear del país.
Los expertos están analizando las cifras y el panorama es pésimo: si esto continúa, los residentes de Kiev podrían enfrentar ocho horas de apagones diarios o, en el peor de los casos, hasta 20 horas. Con el invierno acercándose rápidamente, el gobierno intenta reparar lo que puede, pero tienen pocas defensas, ya que su suministro de misiles PAC-3 provistos por Estados Unidos se está agotando.
Las consecuencias
El presidente Volodímir Zelenski ya está recriminando a las autoridades municipales por no prepararse para el colapso de la infraestructura en invierno. Mientras tanto, la presión política interna aumenta, con protestas por los apagones constantes planeadas para este fin de semana.
El analista político ucraniano Volodímir Fesenko señaló que, aunque sobrevivieron al año pasado, el riesgo este invierno es exponencialmente mayor. Parece que el Kremlin ha aceptado que una victoria militar rápida no ocurrirá, por lo que han optado por destruir la infraestructura del país.
Por qué importa
Esto no es una destrucción al azar: es una campaña dirigida a castigar a los civiles. Al cortar la luz y el agua, Rusia intenta forzar una capitulación general de la población. Es un desarrollo oscuro que convierte a cada hogar, escuela y hospital en una posible víctima de esta guerra.






