Todos hemos visto a ese padre o madre en la banda. Ya sabes cómo es: gritándole al árbitro, perdiendo los papeles con adolescentes y, en general, arruinando el ambiente. Pero, ¿qué pasa cuando esa persona es tu pareja de 25 años? Un lector escribió recientemente a la columna de consejos de Annalisa Barbieri sintiendo que, literal, se le está yendo el amor por el comportamiento tóxico de su pareja en los partidos de fútbol de sus dos hijos.## Es puro síndrome del personaje principalEl susodicho es súper competitivo, un rasgo que al principio al lector le parecía atractivo. Pero en los partidos, eso ha evolucionado a algo mucho más cringe: gritar, criticar y decir palabrotas a los chicos. El lector ha intentado señalarle su actitud, e incluso los hijos y entrenadores han intervenido, pero él ignora olímpicamente sus preocupaciones. Los expertos han dado su opinión y el consenso es bastante claro: esto no es solo "ser competitivo", es simplemente ser un idiota. La psicoterapeuta Lucy Fuller sugiere que este comportamiento podría ser un reflejo de cómo fue criado o, potencialmente, una proyección de sus propias ambiciones frustradas. ¿Está viviendo a través de ellos? ¿Está enfadado consigo mismo? En el fondo, este comportamiento es una forma de comunicación ruidosa y molesta.## Por qué importaSi el comportamiento de tu pareja hace que pierdas el respeto por él, no es solo una molestia menor, es una desconexión importante. El consejo aquí es intentar tener una conversación seria y tranquila, lejos de la tensión del partido, para averiguar por qué actúa así. Si no puede reflexionar o mostrar empatía por cómo sus arrebatos afectan a sus propios hijos, podría ser el momento de poner un límite firme: que no se acerque a la banda. Hablando claro: tu paz mental es mucho más importante que su energía tóxica en los partidos.