Hablemos claro: la relación del Reino Unido con la Unión Europea sigue siendo un tema súper importante.

Una megacuenta reciente del grupo The Messina Group (TMG) soltó unos resultados que lowkey están agitando las aguas. Resulta que casi la mitad de los votantes (49%) están a favor de volver a la UE, mientras que solo el 28.5% dice que no. Esto está cañón, porque ha pasado bastante tiempo desde el Brexit. La encuesta también reveló que solo un tercio de los votantes cree que se necesita otro referéndum antes de hacer movimientos grandes, y como una sexta parte considera que un mandato de elecciones generales sería suficiente. Esto está dando vibras de debate político intenso.

Por qué importa

Toda esta situación tiene al Partido Laborista en una posición complicada. Por un lado, la encuesta sugiere que incluso solo hablar sobre el reingreso podría aumentar su intención de voto hasta en siete puntos, lo cual sería un gran triunfo. El primer ministro Andy Burnham incluso ha dicho que quiere ver a Gran Bretaña de vuelta en la UE "en su vida" y anunció una revisión de las futuras relaciones europeas, incluyendo el reingreso total. Es literal, esto es un tema enorme para su partido.

Pero, aquí viene el plot twist: un montón de parlamentarios laboristas, especialmente los que están en circunscripciones que votaron fuerte por el Brexit, están estresados por la idea de reabrir viejas heridas. Dos tercios de los ministros del gabinete, incluyendo figuras clave como Louise Haigh y Ed Miliband, representan escaños que votaron a favor de salir. Les preocupa alienar a los votantes y darle un impulso a partidos como Reform. Algunos ministros dicen públicamente que ir más allá de los planes actuales de reseteo con la UE "no es posible ni deseable", y que los costos de reingresar podrían ser muy altos. El vibe general es una mezcla entre "exploremos esto" y "procedan con extrema cautela, familia".