El juego de los números
Hablemos claro: PepsiCo está pasando por un momento importante, pero la situación es bastante mixta. En el tercer trimestre de 2026, la empresa superó las expectativas de Wall Street tanto en ganancias como en ingresos. Obtuvieron $3.05 mil millones en ingresos netos (frente a los $2.6 mil millones del año pasado) y reportaron ventas netas de $25.27 mil millones.
Aquí es donde se complica la trama. Aunque a nivel global les va increíble, el negocio en Norteamérica está lowkey flopeando. Debido a este bajón doméstico, PepsiCo acaba de recortar su pronóstico de ganancias para todo el año. Originalmente esperaban un crecimiento del 5% al 7%, pero ahora apuntan a un aumento mucho más modesto del 2.5% al 3.5%.
La lucha en Norteamérica
El CEO Ramon Laguarta no se guardó nada y admitió que el negocio doméstico “tuvo un desempeño por debajo de nuestras expectativas”. Mientras el crecimiento internacional sigue fuerte (representando el 41% de sus ingresos netos este año), en casa están perdiendo fuelle. El volumen de bebidas en Norteamérica cayó un 2%, y su división de alimentos (piensa en Doritos y Quaker Oats) está prácticamente estancada.
El CFO Steve Schmitt señaló que su plan de recuperación avanza mucho más lento de lo previsto. Para solucionar este L, están reforzando su marketing e innovación: apostando por snacks “funcionales” con más proteína y fibra, además de impulsar las bebidas sin azúcar.
Por qué importa
Si te preguntas cómo te afecta esto, fíjate en el recorte de gastos. PepsiCo está buscando redundancias y reduciendo gastos discrecionales para financiar sus nuevas apuestas de marketing. Como consumidor, espera ver una presión mayor por productos “funcionales” mientras intentan recuperar terreno frente a rivales como Coca-Cola. Básicamente, están jugando a largo plazo para que su crecimiento en Norteamérica recupere esa 'main character energy'.






