Siguiendo la pista después de todos estos años. Si piensas que la vida de un periodista de investigación es solo café frío y callejones oscuros, Paul Barry está aquí para demostrarte que una caminata por el parque nacional Kamay Botany Bay de Sídney es en realidad donde se suelta el verdadero chisme. A sus 74 años, el ex presentador de Media Watch nos enseña cómo es la 'main character energy', manteniendo su condición física con pilates y golf mientras reflexiona sobre una carrera que definitivamente lo ha visto todo. ## Enfrentando a los grandes jefes. Barry no es de los que rehúyen del drama. Hace tiempo, acorraló al empresario Alan Bond —quien intentaba fingir daño cerebral para librarse de problemas legales— y lo dejó en evidencia con un momento 'gotcha' que demostró que el cerebro de Bond funcionaba perfectamente. Fue caótico, fue icónico y marcó el tono de una carrera dedicada a pedir cuentas a los poderosos. Hoy en día, Barry está sumergido en su último proyecto, The Big Steal, una investigación a fondo sobre el escándalo que rodea al magnate del acero Sanjeev Gupta. ¿Recuerdas cuando pintaban a Gupta como el salvador definitivo de la industria manufacturera occidental y del planeta? Pues, Barry no se lo cree. Con la pérdida de empleos golpeando fuerte en Whyalla y múltiples investigaciones sobre los negocios de Gupta, Barry señala que los medios realmente fallaron al no hacer la debida diligencia básica sobre él. "Es un escándalo", dice, simple y llanamente. ## La realidad de las redacciones. Cuando se le pregunta sobre el estado actual del periodismo, Barry es realista. Sabe que la industria lucha con presupuestos bajos y la presión constante de generar clics, lo que dificulta mucho que los reporteros salgan a hacer la investigación profunda que realmente importa. Incluso con todo el estrés del sector, todavía encuentra tiempo para estar agradecido, diciendo: "Sé que soy un privilegiado por seguir respirando". ## Por qué importa. Paul Barry nos recuerda que el periodismo de investigación no trata solo de titulares, se trata de exigir responsabilidades a quienes creen que están por encima de las reglas. Como él dice, las figuras públicas "no deberían ser intocables" y a veces necesitas a alguien con el suficiente coraje para hacer las preguntas que nadie más se atreve a tocar.