Las cosas en OpenAI están dando vibras de thriller de espionaje. Un ingeniero de la empresa, Abdulrahman Alfozan, de 35 años, ha sido arrestado y acusado de intentar interceptar comunicaciones orales. ¿El supuesto plan? Instalar un "dispositivo de grabación sofisticado" en una de las salas de conferencias ejecutivas de la empresa.

Cómo lo atraparon

Según reportes de The San Francisco Standard, el dispositivo fue encontrado conectado al puerto USB de una televisión, camuflado con papel higiénico, a finales de septiembre. OpenAI declaró que utilizó sus propios modelos de IA para analizar el dispositivo y rastrear su origen, lo cual suena lowkey a película de ciencia ficción. Al parecer, la IA ayudó a identificar que Alfozan fue quien lo instaló.

OpenAI despidió al empleado y puso todo el asunto en manos del FBI. Alfozan fue arrestado el pasado viernes y tuvo su primera comparecencia en la corte federal el martes. La empresa confirmó que, hasta ahora, no hay evidencia de que se hayan robado pesos de modelos sensibles, código fuente o datos de clientes.

Por qué importa

Esto es un tremendo L para la seguridad interna, pero también es un flex para la tecnología de OpenAI. La empresa está usando esto para resaltar cómo sus herramientas de IA pueden ser desplegadas para contrarrestar amenazas internas y el espionaje corporativo. Es un recordatorio de que incluso las empresas tecnológicas más avanzadas no están a salvo de sabotajes de baja tecnología, como un micrófono escondido en una sala de conferencias.