Si pensabas que tu rutina diaria o el tráfico eran estresantes, tienes que ver a Davoud Soulan en Midday Meal. Dirigida por Majid Majidi —la leyenda que nos regaló Children of Heaven—, esta nueva película pega fuerte con una historia que, honestamente, se siente demasiado real. Ambientada en el árido y duro pueblo de Goorankesh, la trama sigue a Soulan, un maestro cuya misión es lograr que su escuela siga abierta.
Las apuestas son altas
¿La situación? El financiamiento privado de la escuela se terminó y, sin los almuerzos diarios para atraer a los niños, la escuela cerrará en unas dos semanas. Da vibras de que "el sistema nos está fallando", porque el gobierno básicamente desapareció y dejó al pueblo a su suerte. Para mantener todo funcionando, Soulan está haciendo lo imposible: vive en la escuela y hasta trabaja a escondidas como contrabandista de combustible.
¿Es un héroe o solo está desesperado?
Hablando claro: Soulan no es el típico santo de película. Es un tipo profundamente conflictivo cuya brújula moral empieza a girar sin control mientras intenta mantener las cosas a flote. Toma decisiones muy cuestionables, y el actor principal, Mohammad Rahimi, interpreta el papel con tanto matiz que dudarás de sus motivos hasta el final. A veces es un héroe y otras veces es, lowkey, despiadado.
Por qué importa
Majidi no solo nos muestra una historia triste; está señalando a las instituciones que abandonan a las personas. Es un golpe directo al estómago que nos recuerda que, cuando las estructuras de apoyo colapsan, los que se quedan a recoger los pedazos se ven obligados a sacrificar sus valores solo para sobrevivir. Sin filtros, es una película pesada, pero esencial para cualquiera que disfrute del cine con una dosis de crisis existencial.






