El incidente
Literal, esto es muy turbio. Leslie Ann Pope, una enfermera de cuidados intensivos de 54 años en Florida, fue arrestada el 8 de octubre por presuntamente robar fentanilo directamente del suero de un paciente en estado crítico. El incidente ocurrió el pasado 24 de junio en el hospital Cleveland Clinic Tradition de Port St. Lucie.
Un familiar del paciente —quien lowkey sabía lo que veía debido a su formación médica— sorprendió a Pope usando una jeringa para extraer líquido de la bolsa del suero. Según los informes, Pope guardó la jeringa y se fue. Pero la historia se pone más rara: la noche siguiente, Pope volvió a la habitación y empezó a manipular el equipo de nuevo. El familiar, que obviamente no iba a permitirlo, intervino de inmediato.
Las consecuencias
La policía asegura que Pope ni siquiera estaba asignada a ese paciente, así que no tenía nada que hacer en esa habitación. Al ser cuestionada, Pope intentó decir que una alarma del equipo requería su atención, pero las autoridades no le creen. "Ella ni siquiera estaba asignada a ese paciente, así que no había ninguna justificación inicial para que estuviera en esa habitación", declaró Brittany McNally, oficial de información pública de la policía de Port St. Lucie.
Pope enfrenta ahora una serie de cargos graves, incluyendo robo mayor de una sustancia controlada y posesión de sustancias controladas sin receta. Aunque niega las acusaciones, la investigación sigue activa. El hospital confirmó que Pope ya no trabaja allí y están colaborando totalmente con las autoridades.
Por qué importa
Es una ruptura de confianza total. Esta historia nos recuerda que el personal médico debería ser nuestro principal aliado en cuanto a protección y cuidado, no quien comprometa nuestra salud. Si no hubiera estado ese familiar ahí para darse cuenta, esto pudo haber pasado totalmente desapercibido. Es un golpe duro para la seguridad del paciente, y ahora la ley debe aclarar qué estaba haciendo exactamente con esas drogas robadas.






