It’s giving major power trip, y la verdad, qué vibes tan negativas. Stephanie Mullaley, una maestra sustituta de tiempo completo en el Distrito Escolar Comunitario de Clinton, se quedó sin trabajo en mayo después de hacer algo que fue lowkey manipulador. Real talk: la atraparon prometiendo puntos extra a sus alumnos si donaban a un GoFundMe personal que ella creó para pagar un viaje a Ecuador.
Mullaley y su esposo, Nick, planeaban ir a Sudamérica para lo que ella describió como una "misión médica" este pasado julio. Según el juez de derecho administrativo Duane Golden, los estudiantes se sintieron presionados a sacar su propio dinero solo para mejorar sus calificaciones. Mullaley presentó el viaje como una "oportunidad única" para usar sus habilidades como intérprete para el equipo médico y superar las barreras del idioma, pero el dinero era para cubrir su propia comida, transporte y hospedaje.
La colecta, que ya fue retirada, tenía una meta de $1,800 pero apenas logró recaudar un total de $140 de seis donadores. Después de que el distrito se enteró de la falta ética, fue despedida. Las cosas se pusieron peor para la docente cuando intentó solicitar beneficios por desempleo. El juez Golden le negó la solicitud, diciendo que sus acciones mostraron un "desprecio intencional o temerario" por los intereses de su empleador. Definitivamente le dieron un L con esto. No hace falta decir más: simplemente no sobornes a tus alumnos para financiar tus vacaciones, no es tan difícil.
Por qué importa
Las políticas de ética en las escuelas existen por una razón, y mezclar la calificación profesional con el beneficio financiero personal es cruzar una línea roja. Este caso destaca cómo los desequilibrios de poder en un salón de clases pueden hacer que los estudiantes se sientan coaccionados, lo que al final deriva en graves consecuencias profesionales para los maestros que cruzan ese límite.






