La cruda realidad del rating
Las vibras en "Good Morning America" de ABC están oficialmente mal. Después de mantenerse en la cima por más de una década, "GMA" acaba de perder su corona ante "The Today Show" de NBC durante la temporada 2025-2026.
Los números no mienten: "Today" atrajo a 2.9 millones de espectadores totales frente a los 2.8 millones de "GMA". Peor aún, el codiciado grupo demográfico de 25-54 años —donde está el dinero de los anuncios— favoreció enormemente a NBC, con "Today" alcanzando los 612,000 espectadores contra los 477,000 de "GMA". Es un L total para el equipo de ABC, marcando su primera derrota desde la temporada 2011-12.
Por qué se complica la trama
Los insiders señalan varios factores importantes. Primero, "Today" recibió un boost orgánico masivo gracias a los Juegos Olímpicos de Invierno, el Super Bowl y un ciclo de noticias viral sobre la familia de Savannah Guthrie.
Pero internamente, la cosa está cañón. El trío formado por Robin Roberts, Michael Strahan y George Stephanopoulos casi nunca está en el estudio al mismo tiempo, y los reportes sugieren que la química fuera de cámaras es inexistente, o peor. Fuentes aseguran que los conductores se "detestan", y con cada estrella ganando más de $15 millones al año, Disney busca recortar esos costos agresivamente. Real talk: los recortes salariales están sobre la mesa y nadie quiere eso.
Liderazgo y la 'Disneyficación'
El presidente de ABC News, Almin Karamehmedovic, está muy preocupado y la productora ejecutiva, Simone Swink, está sintiendo la presión. Los críticos argumentan que el programa se ha vuelto "imposible de ver" porque se inclinó demasiado hacia la sinergia corporativa y segmentos impulsados por patrocinadores. Desde promocionar cruceros de Disney hasta un reciente y controversial segmento donde la esquiadora Lindsey Vonn promocionó un fármaco, los espectadores sienten que el programa perdió su esencia auténtica. ¿La conclusión? Da vibras de "vendido" y la audiencia se está yendo.
Por qué importa
Cuando un programa histórico pierde su estatus número uno, no es solo un golpe al ego, es un golpe directo a las ganancias. Como los ingresos publicitarios están atados a esos ratings matutinos, esperen ver negociaciones de contrato intensas y posiblemente una renovación total del equipo de talentos mientras ABC intenta recuperar su cuota de mercado.





