El ambiente en la Agencia de Protección Ambiental (EPA) está muy tenso. Una coalición masiva de 21 estados, liderada por Nueva York, demanda oficialmente hoy a la administración Trump por eliminar las reglas que limitaban las emisiones de gases de efecto invernadero en plantas de carbón y gas natural. También se unieron a la causa el gobernador de Pensilvania, el Distrito de Columbia y funcionarios de Nueva York, Chicago y Denver.
El desglose
Básicamente, el mes pasado la EPA decidió fulminar las normas de emisiones de la era Biden. Por si fuera poco, están planeando otra movida que podría bloquear permanentemente a futuras administraciones para regular la contaminación climática de estas plantas. La coalición ha presentado una petición ante la Corte de Apelaciones del Circuito del D.C., argumentando que la EPA básicamente ignoró su deber legal de considerar los impactos en la salud y el clima solo para ahorrar dinero a la industria.
¿Quién quiere qué?
La Fiscal General de Nueva York, Letitia James, no se guardó nada al llamar a esta derogación una "traición a las familias estadounidenses" y declarar que "lo que está en juego es demasiado importante para permitir que esta administración priorice una vez más las ganancias sobre las personas". Por otro lado, la EPA se mantiene firme en su visión económica. Aseguran que esta movida ahorrará a la industria más de 300 mil millones de dólares y "liberará" el potencial energético. El administrador asistente de la EPA, Aaron Szabo, mencionó anteriormente que esto permite a las empresas de servicios públicos priorizar el ahorro de costos antes que cerrar instalaciones.
Por qué importa
Hablando claro: este es un giro radical respecto a las políticas climáticas de las eras Obama y Biden. Lo que está en juego es grande porque las plantas de energía de combustibles fósiles son responsables de una parte enorme de la contaminación que calienta el planeta. La trama se complica, ya que la Corte Suprema tiene programado escuchar el lunes un caso climático masivo y distinto que involucra a Boulder, Colorado. Esto es solo el comienzo de lo que parece ser una larga batalla legal sobre el futuro de nuestra calidad del aire.





