La situación
Hablemos claro: el ambiente en Irlanda del Norte está bastante tenso. Cinco días de intensas negociaciones para resolver la disputa sobre el desfile de Drumcree terminaron en un callejón sin salida, sin ningún acuerdo a la vista. El secretario de Irlanda del Norte, Chris Bryant, lo resumió mejor al notar que todos los involucrados están entre la espada y la pared.
Básicamente, la Comisión de Desfiles decidió permitir que la Orden de Orange desfile por la nacionalista Garvaghy Road; una decisión que provocó un rechazo masivo, ya que es la primera vez que se aprueba tal marcha desde 1998. La Coalición de Residentes de Garvaghy Road está llevando todo a una apelación legal, la cual se retrasó hasta el lunes para ver si el gobierno podía hacer entrar en razón a ambas partes.
¿Qué estaba sobre la mesa?
Bryant puso varias opciones sobre la mesa para mantener la paz, incluyendo mediación o un desfile "de una sola vez" donde la Orden de Orange desfilaría solo una vez con un grupo pequeño para luego no volver a solicitar la ruta.
Pero los residentes no aceptaron. Breandán Mac Cionnaith, de la Coalición de Residentes, fue claro: "O hay marcha o no hay marcha". Por otro lado, Jamie Bryson, asesor legal de la Orden de Orange, dijo que su parte está lista para respetar la decisión judicial del lunes de cualquier manera, siempre que el otro lado haga lo mismo.
Por qué importa
Esto no es solo una pelea local; está amenazando la estabilidad del acuerdo de paz de 1998. La situación está tan caliente que el Caucus de Amigos de Irlanda del Congreso en EE. UU. escribió a Bryant, advirtiendo que este desfile "innecesariamente provocativo" podría reabrir algunos de los capítulos más dolorosos de la historia de Irlanda del Norte. Además, la operación policial para controlar la tensión ya ha costado más de 3 millones de libras. Es un drama de alto riesgo y todos esperan al lunes para ver si se mantiene el status quo o si la trama se complica.






