Mientras la élite de Miami presume sus Rolex y bebe ron en patios de lujo, están lowkey planeando el futuro de Cuba. La Cámara de Comercio Cubano-Americana (CANCC), dirigida por el desarrollador inmobiliario Juan Omar Sixto, se está reuniendo para finalizar un plan serio para 'el día después' de que el régimen actual caiga. Hablan de grandes ligas: propuestas para una nueva Bolsa de Valores de Cuba, redes energéticas e infraestructura de seguridad alimentaria.

La jugada millonaria

Para estos inversionistas, se trata de reclamar la historia y capitalizar un potencial masivo. Muchas de estas familias perdieron propiedades y negocios cuando Fidel Castro tomó el poder en 1959. Ahora, con la campaña de 'máxima presión' de la administración Trump impulsando cambios, creen que la ventana finalmente se está abriendo. Hugo Orizondo, experto agrícola del grupo, asegura que están listos para invertir dinero y tecnología en la tierra de la isla para impulsar la producción. ¿El objetivo? Restitución o compensación por tierras nacionalizadas, y operaciones comerciales inmediatas apenas cambie el régimen.

Un golpe de realidad

Pero un momento: el vibe en la isla es completamente distinto. El gobierno lanzó recientemente 176 medidas de 'liberalización' económica, como permitir que negocios privados contraten trabajadores directamente, lo que los críticos ven como un giro desesperado hacia el capitalismo.

Expertos como Mike Bustamante, de la Universidad de Miami, dudan que un colapso total esté cerca. Con EE. UU. enfocado en la guerra de Irán, la estrategia actual es solo un 'goteo' de sanciones, no una invasión a gran escala. Mientras tanto, la isla lucha contra apagones nacionales y solo la infraestructura requeriría una inversión de entre 8 mil y 10 mil millones de dólares para repararse.

Por qué importa

Si estos inversionistas lograran salirse con la suya, el impacto económico sería tremendo, pero ahora mismo existe una desconexión total entre los planes que se cocinan en Miami y la realidad de la escasez de comida y combustible que los cubanos enfrentan a diario. Es una apuesta de alto riesgo sobre un 'día después' que podría seguir siendo un sueño durante mucho tiempo.