La situación
Hablando claro, la situación para el trabajador migrante de 24 años Anojan Sivarasa no podría ser más crítica. Actualmente enfrenta la pena de muerte en Arabia Saudita después de que una corte de apelaciones lo encontrara culpable de blasfemia contra el Islam y el Profeta Mahoma. El incidente ocurrió durante una discusión en línea a finales de junio, tras una peregrinación hindú en Sri Lanka. Después de que un video de un hombre musulmán pateando a un perro se hiciera viral, las cosas se calentaron. En medio de ese caos digital, Anojan publicó un comentario en tamil insultando al Profeta. Aunque lo borró y subió un video pidiendo disculpas, alguien le tomó captura de pantalla y se lo envió a su empleador en Arabia Saudita. Lowkey, la familia asegura que ciertas personas en Sri Lanka se tomaron la molestia de notificar a las autoridades saudíes.
El cambio legal
Anojan recibió primero una sentencia de cinco años de prisión y una multa enorme, pero el caso dio un giro el 17 de septiembre. La fiscalía saudí logró apelar para que el caso pasara de la legislación sobre ciberdelincuencia a la ley Sharia, lo que provocó que el juez elevara la pena a la muerte.
Su familia en Sri Lanka está pasando por un momento terrible; no han tenido noticias de él desde el 28 de septiembre. El presidente Anura Kumara Dissanayake se reunió con ellos y prometió que el gobierno está haciendo todo lo posible para obtener un indulto. Un equipo legal viajará a Arabia Saudita esta semana para coordinarse con abogados defensores locales.
Por qué importa
Este caso es una señal de alerta masiva para los millones de trabajadores extranjeros en Arabia Saudita. Los grupos de derechos humanos han denunciado por mucho tiempo lo vulnerables que son los trabajadores migrantes en el sistema legal saudí, especialmente cuando carecen de habilidades lingüísticas o recursos legales para defenderse. Es un aviso importante sobre cómo la libertad de expresión en línea, incluso lo que ya ha sido borrado, puede llevar a consecuencias de vida o muerte en un país extranjero. No cap, la espera en este momento es agónica, ya que las autoridades saudíes no siempre avisan antes de una ejecución.






