La situación

Siendo realistas, la situación en Yemen acaba de pasar de estar tensa a un conflicto total. El presidente Rashad al-Alimi, quien lidera el gobierno reconocido internacionalmente, anunció oficialmente este domingo que sus fuerzas han iniciado una "guerra total" para recuperar el territorio actualmente en manos de los hutíes.

Esto está escalando a otro nivel. El movimiento llega después de una serie de ataques recíprocos entre los hutíes, respaldados por Irán, y la coalición liderada por Arabia Saudí. El domingo, los hutíes afirmaron haber impactado instalaciones del gigante petrolero Aramco en Riad y en la zona de Khurais con drones y misiles balísticos. Mientras tanto, la coalición ha estado atacando posiciones hutíes en su bastión de Saada y en la capital, Saná.

La pesadilla estratégica

Para entender por qué esto es tan grave, hay que mirar el mapa. El mes pasado, los hutíes lograron una ofensiva relámpago que les dio el control de toda la costa del Mar Rojo. Esto es, literal, una malísima noticia para Arabia Saudí, porque bloqueó su capacidad de usar esa costa como una ruta alternativa para las exportaciones de petróleo, dejándolos atrapados en el Estrecho de Ormuz.

Por si fuera poco, los hutíes lograron cortar una ruta de suministro vital que conecta Taiz —una ciudad que sigue bajo control gubernamental— con Adén, la capital interina. Básicamente, aislaron a Taiz, lo cual, según los expertos, era un objetivo militar clave.

Por qué importa

Esta guerra se ha arrastrado desde 2014 y la crisis humanitaria ya es terrible; Yemen es una de las naciones más pobres del mundo. Con el conflicto intensificándose desde julio junto a las tensiones en todo Oriente Medio, este giro hacia una "guerra total" sugiere que nos espera un camino largo y brutal. Arabia Saudí respalda claramente este movimiento, pero como muestran los ataques petroleros, la economía global podría terminar pagando un precio alto por esta nueva agresión. La trama se complica y, lamentablemente, la gente en el terreno es la que más pierde.