La situación tras el tiroteo contra Wilber Rafael Garcés Pérez, de 28 años, se está poniendo súper tensa. Después de ser baleado por oficiales federales de inmigración durante una parada de tráfico en Austin, Texas, Garcés Pérez permanece en detención federal con una bala alojada en su espalda. Según quienes lo apoyan, necesita cirugía urgente para evitar daños permanentes en los nervios y la pérdida de sensibilidad en su lado izquierdo. ## La disputa médica El congresista Greg Casar, quien visitó al detenido el miércoles, informó que vio a Garcés Pérez en silla de ruedas y con el brazo en cabestrillo. Casar enfatizó que la situación requiere acción inmediata, declarando que si Garcés Pérez y su esposa autorizan el procedimiento, ICE debe agilizar la atención. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se defiende, alegando que proporcionan "atención médica integral" a los detenidos. También desmintieron las acusaciones de que Garcés Pérez fuera obligado a dormir en el piso. Su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, señaló que la comunicación con su cliente ha sido restringida, lo que le preocupa por la falta de transparencia, especialmente porque el oficial que le disparó supuestamente no llevaba cámara corporal. ## El caso se complica Existe un drama importante respecto a los eventos que llevaron al tiroteo. Garcés Pérez, quien trabajaba como repartidor de DoorDash, asegura que no se dio cuenta de que lo estaban deteniendo agentes federales y que simplemente buscaba un lugar más seguro para parar cuando su auto fue impactado por un vehículo de ICE. Por otro lado, la policía de Austin publicó un video que contradice partes de su relato, mostrando que estuvo detenido en el tráfico con los agentes casi diez minutos antes del incidente. Esto ha causado un gran revuelo en la ciudad, provocando protestas estudiantiles y llamados de líderes locales, como el alcalde Kirk Watson, para que ICE termine con las paradas de tráfico aleatorias y el cuestionamiento a inmigrantes. Actualmente, Garcés Pérez busca una visa como víctima de un crimen violento mientras su equipo legal lucha contra una orden de expulsión pendiente. ## Por qué importa Este incidente es un golpe durísimo para las relaciones comunitarias en Austin, generando debates intensos sobre el alcance de la aplicación de las leyes migratorias federales. Con el FBI, el DHS y la policía local investigando, el caso se ha convertido en un punto crítico para los derechos de los migrantes y la rendición de cuentas policial.