El panorama en la Corte Suprema de EE. UU. ha cambiado totalmente. Este viernes, los jueces decidieron levantar las restricciones sobre una enorme base de datos federal de votantes, un movimiento que ha dado mucho de qué hablar de cara a las elecciones de medio término.
Esta es la situación: la administración Trump ha insistido en usar esta base de datos para verificar los números de Seguro Social y otros datos personales de los votantes registrados contra los registros federales. El objetivo, según el presidente y sus funcionarios, es detectar cualquier caso de voto por parte de personas no ciudadanas.
Antes de esto, un juez de una corte inferior había pausado todo el proceso, bloqueando a los funcionarios estatales para que no realizaran esas verificaciones masivas. La administración no se quedó de brazos cruzados: le pidieron a la Corte Suprema que interviniera y, el viernes, los jueces dieron el visto bueno, despejando el camino para que el programa avance.
Naturalmente, esta es una situación que divide opiniones. Los críticos están muy preocupados de que esto pueda llevar a que votantes elegibles sean eliminados del sistema por error, privándolos de su derecho al voto justo cuando deberían estar listos para acudir a las urnas. Esto genera mucha ansiedad entre los defensores de los derechos electorales, pero por ahora, la administración sigue adelante con las verificaciones sin freno.
Por qué importa
Esta decisión impacta cómo los estados verifican la elegibilidad de los votantes, encendiendo un intenso debate entre el impulso de la administración por una mayor seguridad y el miedo de los grupos de derechos civiles de que votantes perfectamente legales pierdan su derecho a emitir el voto.



