La tragedia en Silver Rail
La situación en Bend, Oregón, está muy pesada, literal. El jueves, un exalumno de 16 años, identificado como Griffin J. John II, entró a la primaria Silver Rail y abrió fuego. El sospechoso, quien iba armado con una escopeta y traía 44 cartuchos de munición extra, disparó cerca de 15 veces dentro de un salón de educación especial. Lamentablemente, el ataque resultó en la muerte de tres niños—incluyendo a Rhoam Summer de cinco años—y la maestra Meghan Lambert, de 25 años. Otras dos personas, una maestra de 54 años y un alumno de siete, siguen bajo atención médica.
Intervenciones heroicas
Es una situación terrible, pero la valentía que mostraron las personas en el lugar es innegable. Meghan Lambert supuestamente intentó distraer al tirador lanzándole su celular y luego forcejeó físicamente para desarmarlo. Mientras tanto, Kaylub Giamanco, un carpintero y padre de 36 años que pasaba por ahí en su auto, vio al sospechoso disparando a través de una ventana. Giamanco, quien portaba legalmente una pistola en su vehículo, entró rápidamente y disparó mortalmente contra el sospechoso, un acto que las autoridades aseguran que evitó casi con toda seguridad un derramamiento de sangre mayor.
Por qué importa
Este es un recordatorio brutal de lo rápido que puede venirse abajo la seguridad escolar. Aunque el presidente Trump y la gobernadora Tina Kotek han elogiado públicamente la intervención del ciudadano como heroica, la comunidad se queda lidiando con esta pérdida de vidas sin sentido. Las autoridades siguen investigando cómo el sospechoso obtuvo el arma y cuál fue su motivo, pero los efectos de este incidente se sentirán por mucho tiempo.





