La situación

Hablando claro: las cosas en el Mar Rojo están realmente tensas. El ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, estuvo esta semana en la Asamblea General de la ONU lanzando una advertencia importante: el conflicto con el movimiento Houthi en Yemen ya no es solo un drama local. Con el grupo lanzando una nueva oleada de seis misiles balísticos contra el reino —apuntando a Taif y Yanbu—, la situación se está poniendo bastante peligrosa.

Por qué importa

Aquí el contexto: Yanbu es un centro petrolero masivo, y las fuerzas Houthi se están acercando cada vez más al estrecho de Bab el-Mandeb. Esa es una ruta marítima súper estratégica que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén. Si logran tomar el control, el comercio global —y el precio de la gasolina— podría sufrir un golpe duro. Los Houthi han amenazado con cerrar todo el paso si las naciones del Golfo se involucran en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

El príncipe Faisal dice que el reino se está defendiendo, pero está pidiendo ayuda. Aunque se reportó que el presidente Donald Trump rechazó una solicitud para lanzar ataques militares directos el fin de semana pasado, el príncipe señaló que siguen coordinándose con Washington y otros socios. Es una energía de "necesitamos un esfuerzo colectivo", porque según él, esta amenaza es un riesgo para la seguridad internacional que nadie debería ignorar. No hay más que decir: la geopolítica aquí está llegando a su punto de ebullición.