El arte de cambiar el enfoque

¿Has intentado hablar de política con un extraño en el súper? Normalmente es una receta para el desastre. Ahora imagina hacer eso para ganarte la vida mientras eres responsable de la integridad del voto de todo un condado. Esa es la realidad de Sabrina German, directora de registro de votantes del condado de Chatham, Georgia.

Para German, hablar de política en el trabajo es un rotundo "no". Tras 30 años en el negocio, ha dominado el arte de frenar los intentos de provocación partidista antes de que empiecen. Cuando la gente intenta meterla en un debate, ella cambia el enfoque hacia lo que su oficina realmente hace: ayudar a los votantes. "Puedes desviar a la gente del tema del que creen que quieren hablar y empezar a tratar otra cosa", comenta. La verdad es que, al explicar simplemente cómo la oficina sirve a la comunidad, la mayoría baja la guardia y se muestra respetuosa.

La realidad del trabajo

No se trata solo de mantener el ambiente bajo control. En Georgia, los funcionarios electorales están bajo un escrutinio intenso y constante por parte de activistas y "negacionistas electorales". El rol de German se ha convertido en un escudo para los trabajadores de las mesas, quienes a menudo solo intentan terminar su turno de 16 horas. Hay mucho en juego; tras el acoso que sufrieron las trabajadoras del condado de Fulton, Ruby Freeman y Shaye Moss, el miedo a amenazas reales —como activistas siguiendo a los trabajadores hasta sus casas— es algo que preocupa bastante.

A pesar de la presión, German se mantiene profesional. Señala que la mejor defensa de su equipo es una documentación meticulosa. "Cuando regresas un año o dos después a leer ese documento, deberías ser capaz de entender exactamente qué sucedió", explica.

Por qué importa

El trabajo electoral suele depender de jubilados y voluntarios que trabajan largas horas por muy poco dinero. Con la confianza pública en juego, personas como German son quienes hacen el trabajo pesado para asegurar que el proceso funcione, incluso cuando el clima político nacional es, siendo sinceros, un caos.