La situación

Hablando claro: el ambiente en Pennsylvania está, lowkey, para alarmarse. El viernes, el Departamento de Salud (DOH) del estado lanzó una actualización confirmando 55 nuevos casos de sarampión solo desde el miércoles. Desde que todo esto empezó a finales de abril, estamos viendo un total de 890 casos confirmados en 39 condados.

Las cifras son pesadas: 173 personas han sido hospitalizadas y, lamentablemente, se han registrado cuatro muertes asociadas al virus. Las autoridades de salud señalaron que menos del 1% de las personas contagiadas estaban vacunadas, lo cual es una gran victoria para la efectividad de la vacuna MMR. Aproximadamente el 31% de los casos involucran a menores de 18 años.

El trasfondo

Está todo súper complicado con la política. Mientras los funcionarios estatales impulsan a la gente a acudir a sus 165 clínicas móviles —donde ya han administrado más de 5,300 dosis— hay mucho drama a nivel federal. Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de la administración Trump, sugirió recientemente en redes sociales que estas muertes relacionadas con el sarampión "incluso podrían haber sido totalmente fabricadas".

La trama se complica: en agosto, el nuevo director de los CDC le pidió al personal de la agencia que retirara esas dos muertes vinculadas a Pennsylvania del conteo nacional mientras "revisan" los datos.

Por qué importa

El sarampión es altamente contagioso; el virus puede quedarse en el aire hasta por dos horas después de que una persona infectada haya salido de una habitación. Aunque se supone que EE. UU. eliminó el virus en el año 2000, hemos visto más de 3,659 casos a nivel nacional en lo que va del año, lo que ya supera todo el 2025. Con una tasa de protección de por vida del 97% gracias a la vacuna MMR de dos dosis, los funcionarios dicen que no hay más que hablar: simplemente ve por tu vacuna.