El ambiente con el arbitraje del Big Ten está fatal. Después de un fin de semana en el que UCLA derrotó a Oregon 17-15, la conferencia tuvo que admitir que arruinaron por completo un momento clave cerca del final del partido.
El error
Con 2:16 en el reloj, Oregon buscó una conversión de dos puntos para empatar el juego. Tras una penalización por sujetar la barra (facemask) contra UCLA durante el primer intento, los árbitros cometieron un error enorme. Midieron la penalización desde la línea de golpeo original en lugar del lugar donde terminó la jugada. Según las reglas, el balón debió moverse la mitad de la distancia a la meta desde el punto donde finalizó la carrera anterior. Debido al mal marcaje, el corredor Jordon Davison fue detenido antes de la línea. Literal, el equipo arbitral dio puras penas.
Un patrón de caos
Esto no es un error aislado; es toda una tendencia. Es la segunda semana consecutiva que el Big Ten tiene que admitir que se equivocaron. La semana pasada, en el partido de Nebraska contra Maryland, los árbitros no dejaron que los Huskers repitieran un punto extra fallido tras una falta contra el centro. El entrenador de Nebraska, Matt Rhule, no se guardó nada y calificó la situación como "ridícula".
También es imposible olvidar el partido Michigan vs. Western Michigan a inicios de esta temporada, donde los protocolos fueron tan desastrosos que la NCAA tuvo que intervenir y forzar una nueva política de cronometraje estandarizada en todos los juegos.
Por qué importa
Cuando los árbitros siguen pasando por alto los detalles, cambia todo el momentum de la temporada. Con la conferencia obligada a emitir disculpas constantes, los fans están observando de cerca para ver si las cosas realmente mejoran o si más juegos serán decididos por errores administrativos en lugar de por los atletas. Ya basta, Big Ten: necesitamos mejores decisiones.






