El drama se está desatando

Lisandro Martínez está oficialmente en su 'main character era'. Después de la derrota del Manchester United por 2-0 ante el Atlético de Madrid este martes, el defensa no se guardó nada y criticó públicamente al director técnico Jason Wilcox por la falta de refuerzos defensivos del club este verano. Hablando claro: el equipo fichó a tres mediocampistas —Andrey Santos, Youri Tielemans y Carlos Baleba— además de un portero suplente, pero cero ayuda para la línea defensiva. Es frustrante, y Martínez se lo está haciendo saber a todos.

Las consecuencias son reales

Naturalmente, el mundo del fútbol está en shock. Exjugadores como Wayne Rooney, Ashley Young y Rio Ferdinand se pusieron las manos en la cabeza, calificando la acción como "irrespetuosa" y una ruptura del código de vestuario. Pero aunque Martínez ha tenido errores muy visibles esta temporada, su crítica apunta a algo más grande que solo un par de malos partidos: la situación financiera del club.

El United no pudo fichar a un defensa porque no pudieron vender a los jugadores actuales como Harry Maguire o Luke Shaw. ¿Por qué? Porque el club está atrapado en una extraña fase de austeridad. El copropietario Jim Ratcliffe está recortando gastos y subiendo el precio de las entradas para arreglar el desastre financiero que dejaron años de excesos anteriores. Es un 'vibe check' total que los fans no están soportando.

Por qué importa

Martínez está lowkey haciendo responsables a la familia Glazer por más de 20 años de una gestión cuestionable, incluyendo los mil millones de libras extraídos del club en dividendos e intereses de deuda. Es raro que un jugador actual sea tan directo y, aunque intentó retractarse de sus comentarios en redes sociales el miércoles, la tensión ya está en su punto más alto. Es el caso clásico de una directiva que se llena los bolsillos mientras el rendimiento en la cancha sufre, y honestamente, la trama se complica.