La situación

Literal, la forma en que se procesa el pescado en el Reino Unido es un punto ciego gigante. Cada año se sacrifican cerca de 77 millones de peces en el país, pero no existe ninguna supervisión rutinaria o obligatoria en estas instalaciones en Inglaterra y Gales.

Cómo llegamos aquí

Esto no es nada nuevo. Los organismos oficiales han sido conscientes de los posibles problemas en el sacrificio de peces durante décadas. En 1996, el Consejo de Bienestar de los Animales de Granja del gobierno (ahora el Comité de Bienestar Animal) sugirió por primera vez implementar leyes para proteger a los peces de granja. Lo mencionaron de nuevo en 2014 y más recientemente en 2024, presionando por el aturdimiento obligatorio antes del sacrificio y un sistema de inspección para hacer cumplir las reglas.

Aunque el gobierno prometió en su Estrategia de Bienestar Animal de diciembre de 2025 que introduciría requisitos de sacrificio humanitario, todavía no hemos visto ninguna propuesta de ley.

Quién quiere qué

Abigail Penny, directora ejecutiva de Animal Equality UK, dice que la actual falta de responsabilidad de las agencias es "una vergüenza". La organización está presionando a los ministros para que dejen de dar largas y finalicen la ley, argumentando que las promesas no sirven de mucho si los animales siguen enfrentando muertes dolorosas y sin regulación.

Por otro lado, la Agencia de Salud Animal y Vegetal (APHA) rechaza que la industria sea una zona sin ley. Sostienen que investigan reportes específicos de maltrato y que la Inspección de Salud de Peces (FHI) realiza revisiones en nombre del gobierno.

Por qué importa

Con casi 290 granjas de truchas operando en todo el país, millones de animales quedan a su suerte sin una supervisión estandarizada. Esto es un vacío burocrático total y, hasta que no se apruebe una legislación específica para la especie, el bienestar de estos peces depende básicamente del azar.