El Salón de la Fama de los goles con el trasero
Real talk: marcar un gol con el trasero es, literal, la forma más caótica de terminar una sequía goleadora. Aunque los jugadores siempre bromean al respecto, la verdad es que sí pasa. Solo mira a Dean Coney para el Norwich en 1989: su único gol para el club llegó después de que un despeje rebotara en su trasero y terminara en la red. Es pura 'main character energy', pero totalmente accidental.
Luego está Robbie Slater de Australia, quien marcó su primer gol internacional para los Socceroos contra las Islas Salomón con su parte trasera. Y mención honorífica para la leyenda del Stoke City, Souleymane Oularé, quien anotó el gol de la victoria en una semifinal de playoffs de 2002 con el trasero. El tipo solo jugó 80 minutos para el club, pero se aseguró una leyenda. Una victoria absoluta.
Política y vibras en el estadio
¿Alguna vez te preguntaste si los líderes mundiales ven partidos de clubes juntos? Por lo general, es algo raro. Hace poco, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, y el líder canadiense, Mark Carney, fueron a ver un partido entre Everton y Wolves. Es toda una vibra, pero nada comparado con los libros de historia. En sus tiempos, Tony Blair y Bertie Ahern asistieron a varios partidos entre Newcastle y Manchester United. Blair terminó perdiendo contra Ahern, quien es un fanático total del United.
La suspensión que nunca termina
Nos encantan las historias de largo plazo, pero la suspensión por tarjeta roja de Éric Matoukou es algo de otro nivel. El tipo recibió una sanción de dos partidos en 2010 durante una eliminatoria de la Europa League. Cumplió la mitad y, básicamente, pasó los siguientes 16 años evitando el resto. Ahora tiene 43 años y juega fútbol amateur, así que es seguro decir que esa suspensión nunca se va a terminar. Vive rent-free en el reglamento, sin duda.
Por qué importa
El fútbol es impredecible; ya sea un gol extraño que rebota en el trasero de alguien o una suspensión que dura más que la mayoría de nuestras relaciones, estas estadísticas curiosas demuestran que la trama del deporte se pone intensa de las formas más raras.






