La situación

Patrick Branco Ruivo, el director general de la Torre Eiffel, dejará su cargo a finales de año. La decisión llega tras una tremenda polémica a principios de mes, cuando el personal femenino fue retirado de sus puestos para acomodar la visita de un grupo de monjes hindúes.

Cómo llegamos aquí

Alrededor de 100 personas del grupo BAPS (Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha) visitaron el monumento parisino para marcar la apertura de un nuevo templo. BAPS, un movimiento que surgió en el siglo XVIII, mantiene una estricta separación entre hombres y mujeres en sus actividades religiosas.

Surgieron reportes de que el grupo solicitó tener "interacciones limitadas con mujeres" durante su visita. En una investigación interna, SETE —la empresa que opera la torre— admitió haber tenido "fallas operativas y deficiencias". El resultado fue que se instruyó a las empleadas a abandonar sus puestos de trabajo o evitar ciertas áreas mientras la delegación estaba presente.

Las consecuencias

El personal estaba lowkey furioso, lo que llevó a una huelga que obligó a cerrar la torre. El ambiente estaba muy tenso para todos los involucrados, y muchos condenaron la decisión de priorizar las peticiones del grupo sobre los derechos de los trabajadores. Yaël Braun-Pivet, presidenta de la Asamblea Nacional de Francia, criticó duramente la situación, afirmando que se negaba a ver a mujeres obligadas a hacerse a un lado para cumplir con las exigencias de visitantes extranjeros.

Funcionarios de París, incluida la alcaldesa, calificaron la decisión como "absurda, injusta e inaceptable". BAPS finalmente emitió una disculpa, diciendo que creen en el "respeto mutuo y el servicio", aunque los críticos sostienen que las prácticas de segregación del siglo XVIII no tienen lugar en un entorno moderno y profesional. Fue discriminación pura y dura, y claramente, el escándalo fue demasiado para que el liderazgo pudiera sostenerse.

Por qué importa

Este incidente ha desatado un debate nacional en Francia sobre la línea entre respetar la libertad religiosa y defender la igualdad de género secular en espacios públicos. SETE está implementando ahora nuevos programas de capacitación para asegurar que esto no vuelva a suceder nunca más.