El presidente Trump acaba de firmar una orden ejecutiva con el objetivo de reducir los costos del combustible al permitir que los conductores usen diésel 'teñido de rojo', exento de impuestos, en las autopistas. Aunque la Casa Blanca asegura que esto podría ahorrarle al camionero promedio más de $100 por tanqueada y eventualmente bajar los precios de los alimentos, la realidad parece un poco 'mid'. ## El problema logístico Hablando claro: este combustible está diseñado específicamente para maquinaria agrícola fuera de carretera, no para tu gasolinera local. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, estima que solo alrededor del 1% de los camioneros podrá acceder realmente a este suministro. Generalmente se encuentra en áreas rurales, no en paradas de carretera convenientes. Si transportas carga entre diferentes estados, todo se vuelve más caótico. Como la orden no invalida automáticamente las leyes estatales, los estados tienen la última palabra sobre las exenciones de impuestos. Los conductores estarían lowkey arriesgándose a multas al cruzar a estados que no siguen la exención federal. Además, está el factor 'ick': el tinte puede dejar un color rojo residual en el tanque, lo que podría causar problemas con las autoridades una vez que termine la exención temporal. ## El precio Los precios nacionales del diésel están highkey doliendo en este momento, con un promedio de $6.32 por galón, un 71% más que hace un año. Aunque algunos estados podrían ver una reducción de 60 centavos, Ramanan Krishnamoorti, vicepresidente de energía e innovación de la Universidad de Houston, espera que algunos estados se resistan a lo que consideran una extralimitación federal. Debido a que la orden solo 'aplaza' el impuesto hasta fin de año, no queda claro si los conductores recibirán una factura después. ## Por qué importa El anuncio tiene mucha 'main character energy', pero los expertos dicen que podría no ser un cambio radical para la economía. Sin una suspensión de impuestos a nivel nacional por parte del Congreso, esta medida se limita principalmente a camioneros de corta distancia que se mantienen dentro de las fronteras estatales, dejando el problema inflacionario general en los supermercados prácticamente intacto.