El proyecto
Donald Trump visitó un astillero en Sparrows Point, Maryland, este martes para revelar los planes de 'Arsenal Two'. Es un proyecto masivo de construcción naval de $6.6 mil millones que, lowkey, es una movida importante para Anduril Industries, una firma de defensa que se está haciendo su lugar en la industria. El financiamiento está dividido: $2.9 mil millones provienen de la Marina de los EE. UU., mientras que los $3.7 mil millones restantes vienen de fuentes privadas.
¿Quiénes están involucrados?
Anduril fue fundada por Palmer Luckey, un tipo que está highkey conectado con el Partido Republicano. Ha donado $5.9 millones a causas republicanas desde 2017 y ha organizado recaudaciones de fondos para al menos 20 políticos diferentes, incluido Trump. Recientemente, el secretario de defensa, Pete Hegseth, eligió a Luckey para asesorar en el 'Proyecto Meridian' del Pentágono, que se enfoca en el futuro del combate. Trump lo llamó un 'tipo brillante' en el mitin, aunque Luckey no estuvo allí para verlo.
Los detalles
El objetivo de la planta es fabricar tubos de torpedos y componentes para submarinos nucleares clase Virginia. Sin embargo, la trama se complica: Anduril no ha construido submarinos tripulados anteriormente. Además, no se espera que la instalación empiece a producir piezas hasta 2030.
Trump afirmó que los contribuyentes estadounidenses obtendrían una 'participación del 40%' en el astillero, pero los detalles al respecto son muy vagos; no está claro si el gobierno realmente tomará una participación accionaria o qué significa eso en la práctica. El secretario interino de la Marina, Hung Cao, también estuvo allí, promocionando la 'superinteligencia' y haciendo comentarios intensos sobre eliminar adversarios.
Por qué importa
La administración está impulsando una 'flota dorada' y quiere acelerar la producción de barcos. Al entregar un contrato masivo a la firma de un donante políticamente conectado que carece de experiencia en la construcción de submarinos tripulados, la medida genera dudas sobre cómo funcionan realmente estas asociaciones. Es la clásica maniobra de D.C.: mucho dinero, promesas audaces y una espera muy larga para ver si realmente vale la pena.






