El fútbol americano universitario ha perdido a un grande. Dennis Franchione, el legendario entrenador que construyó programas desde cero y acumuló más de 200 victorias en su carrera, ha fallecido a los 75 años. Su familia confirmó la noticia el martes.
Una carrera para la historia
La trayectoria de Franchione fue intensa. Pasó 30 años como entrenador jefe, moviéndose desde la NAIA en Southwestern hasta las grandes ligas en Alabama. Durante el camino, consiguió ocho campeonatos de conferencia y ocho apariciones en tazones. Literal, el hombre sabía cómo crear una cultura ganadora.
Su momento clave fue en TCU en 1998. Tomó un equipo que iba 1-11 y le dio un giro total, acumulando tres temporadas ganadoras consecutivas con la ayuda del futuro icono LaDainian Tomlinson y el genio defensivo Gary Patterson. Esa era del fútbol en TCU fue muy especial.
Los grandes saltos
Tras su éxito en TCU, dio el salto a Alabama. Lo bordó ahí, logrando una temporada de 10 victorias casi de inmediato. Los Crimson Tide querían blindarlo con un contrato de 10 años, pero terminó sorprendiendo a todo el deporte al marcharse a Texas A&M. Su tiempo en College Station fue más complicado, marcado por aquella infame derrota de 77-0 ante Oklahoma y una polémica mediática sobre un boletín privado para donantes. Finalmente fue despedido en 2007.
Capítulos finales
Regresó a Texas State en 2011 para guiarlos en su transición al nivel FBS. Fue un cierre de carrera sólido, incluyendo un balance de 7-5 en 2014. Franchione había estado luchando contra el cáncer durante una década y, tras regresar este año, fue trasladado a cuidados paliativos en Austin.
Por qué importa
El legado de Franchione es una lección magistral sobre los altibajos de ser entrenador en el fútbol americano universitario. Logró transformar programas y movilizar a enormes bases de fans; su carrera de más de 200 victorias sin duda se quedará grabada en los libros de historia del deporte.
