El nuevo beneficio fiscal

A partir del 1 de enero, un cambio en las normas fiscales federales bajo el 'One Big Beautiful Bill Act' hace que sea mucho más atractivo para las empresas construir centros de datos a gran escala en zonas rurales. Según Jason Smith, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, esta medida busca reducir las barreras para proyectos que requieren mucho capital. Básicamente, si estas instalaciones masivas se instalan en 'zonas de oportunidad' rurales específicas, podrían obtener importantes beneficios fiscales corporativos.

El problema del 'ok, ¿pero por qué?'

Suena como una victoria para las economías rurales, ¿verdad? Lowkey, los expertos son escépticos. El problema principal es que estos beneficios fiscales están ligados a la inversión de capital, no a la creación de empleos. Emily Kraschel, analista de política fiscal en el Searchlight Institute, señala que, si bien una fábrica tradicional necesita muchísimos trabajadores humanos, un centro de datos es mayormente máquinas. "Esa suposición se vuelve un poco extraña", afirma. Las investigaciones de Searchlight sugieren que más de 100 centros de datos actualmente en desarrollo podrían calificar para estos beneficios, aunque la cifra real probablemente sea mucho mayor dado cuántas instalaciones están huyendo de las áreas urbanas hacia el campo.

Las Big Tech lo mantienen bajo perfil

Con el rechazo contra los centros de datos llegando a su punto crítico —y el senador Josh Hawley impulsando un proyecto de ley para prohibir estos beneficios fiscales a las Big Tech—, la imagen es complicada. Microsoft, Meta y Amazon le dijeron a WIRED que no están utilizando estos programas específicos de zonas de oportunidad para sus proyectos de centros de datos. Sin embargo, el profesor de gobierno Nathan Jensen, de la Universidad de Texas en Austin, cree que sería sorprendente si otros desarrolladores más pequeños no estuvieran tomando en cuenta estos incentivos fiscales al elegir sus ubicaciones.

Por qué importa

Estamos destinando unos 40.9 mil millones de dólares durante la próxima década a este programa, pero no existe el requisito de que estos proyectos realmente creen empleos locales a largo plazo. Es el caso clásico de que las vibras no cuadran: los estados intentan aprobar leyes para frenar la expansión de los centros de datos, mientras el gobierno federal los está subsidiando lowkey. Los legisladores básicamente tienen que decidir si quieren inversión de capital pura o carreras reales para sus ciudadanos, porque ahora mismo, la política no está dando lo que debería dar.