La definición de comfort food

Seamos realistas, el cornbread es el GOAT. Ya sea que quieras acompañar un chili picante o simplemente busques un snack acogedor, este clásico norteamericano es lowkey lo suficientemente versátil como para ser el plato principal. Además, si no comes gluten, esto es un gran W.

El ingrediente secreto

La clave para un pan de primer nivel es la harina de maíz. Felicity Cloake sugiere optar por la molida a piedra si puedes encontrarla en el pasillo de productos internacionales o en una tienda especializada. ¿No la encuentras? No te preocupes: toma un poco de polenta gruesa y tuéstala en un sartén seco durante unos minutos hasta que huela increíble. Pro tip: remojar tu harina de maíz en suero de leche durante un par de horas (o incluso toda la noche) lleva el sabor al siguiente nivel.

El horneado

Cuando estés listo para cocinar, precalienta tu horno a 220°C (o 200°C con ventilador). Para obtener esa base crujiente característica, necesitarás un sartén de 20 cm apto para horno. Si comes carne de cerdo, freírlo en grasa de tocino es highkey la mejor opción, pero la mantequilla o el aceite también funcionan. Mezcla tu harina remojada con el resto de los ingredientes: huevos, polvo de hornear, bicarbonato y un toque de azúcar morena si quieres subir el dulzor. Vierte la masa en el sartén caliente y chisporroteante, y hornea durante 20-25 minutos.

Ponte creativo

Esta receta es súper adaptable. ¿Quieres darle un toque picante? Agrega un poco de queso cheddar rallado y jalapeños picados antes de hornear. También puedes añadir trozos de tocino, queso feta o cebollas caramelizadas. Si quieres comer como se debe, sírvelo con mantequilla batida con miel picante. Es literal gourmet, no cap.

Por qué importa

El cornbread es una base increíblemente barata y adaptable que transforma ingredientes simples de la alacena en una comida reconfortante, demostrando que no necesitas una receta compleja para tener una cena deliciosa.