La temporada 2026 de los Chicago Cubs ya es historia, y la verdad es que las vibras fueron toda una montaña rusa. Por segundo año consecutivo, el equipo consiguió un puesto de comodín en la Liga Nacional solo para ser enviado a casa temprano. Esta vez, fueron barridos por los Padres en la primera ronda. Es literal una frustración total después de una temporada que empezó con muchísimo potencial.

Lo bueno contra lo caótico

Hablando claro: este equipo tuvo momentos increíbles. Entre dos rachas diferentes de 10 victorias consecutivas, alcanzaron un inicio de 27-12, el mejor de toda la MLB. Lideraron las mayores en OPS y WAR de jugadores de posición, y Pete Crow-Armstrong tuvo básicamente una temporada de nivel dios; se perfila como un candidato seguro para el MVP de la Liga Nacional. Pero luego, el cuerpo de pitcheo tuvo el peor WAR de toda la liga. Nada bien. Desperdiciaron 34 ventajas y terminaron el año con marca de 17-22 después de mediados de agosto.

El caos de la agencia libre

El roster se ve bastante corto de cara al offseason. El jardinero derecho Seiya Suzuki y el jardinero izquierdo Ian Happ se convertirán en agentes libres. Suzuki ha estado sólido, registrando un récord personal de 5.1 WAR, mientras que Happ tuvo problemas en la caja de bateo enfrentando lanzadores derechos. Es probable que la directiva priorice retener a Suzuki, pero la competencia será dura. Si ambos se van, el equipo podría recurrir a prospectos internos como Pedro Ramírez o Matt Shaw para llenar los huecos.

Crisis en el pitcheo

La situación del pitcheo es, honestamente, la mayor derrota de la temporada. Las lesiones plagaron al staff y la estrategia del equipo de buscar lanzadores de bajo costo y alto riesgo claramente llegó a su límite. Con varios brazos clave—incluyendo a Gausman, Imanaga y Peterson—entrando a la agencia libre, la rotación está prácticamente en el aire. La directiva necesita una reestructuración masiva aquí para dejar de depender de soluciones rápidas y empezar a construir un sistema real.

Por qué importa

Jed Hoyer lleva ya seis años al frente de las operaciones de béisbol y el equipo no ha olido ni de cerca una Serie de Campeonato de la Liga Nacional ni un título divisional. Comparado con la trayectoria del régimen anterior, el desempeño actual se queda corto. Con los Brewers dominando la división por 14 juegos este año, la presión es real para dejar de reconstruir y empezar a ganar. Es momento de que la directiva demuestre que puede construir un equipo contendiente sostenible, o las cosas se van a poner muy tensas respecto a la seguridad de sus puestos.