Una pesadilla en casa
Realmente la pasaron fatal Jeff y Mallory Wilson. El 19 de septiembre, en una zona rural del norte de California, Jeff dejó salir a su bulldog francés, Cassie, al patio por la noche. Cuando salió para recogerla, se encontró con un oso canela (una variante del oso negro) que ya estaba ahí. El oso embistió a Jeff contra su propia casa, dejándolo con dos costillas rotas.
La lucha por sobrevivir
Cuando Mallory escuchó el caos, salió corriendo y encontró al oso con Cassie en el hocico y a su esposo tirado en el suelo sangrando. No lo dudó: agarró un mueble de jardín y empezó a golpear al animal. El oso respondió tirándola al suelo y atrapándola de la cabeza, lo que le provocó heridas graves en el cuello antes de finalmente retirarse.
Cassie, quien intentó proteger a su familia con todo su valor, murió por sus heridas dos días después. Los Wilson se encuentran recuperándose de las mordeduras y zarpazos, y se ha creado un GoFundMe para ayudar con los gastos médicos. La pareja tiene experiencia tratando con la vida silvestre y han vivido rodeados de naturaleza por años, lo que hace que este encuentro tan inusual y trágico sea aún más difícil de procesar.
Por qué importa
Este ataque no es un incidente aislado; últimamente ha habido un aumento masivo de conflictos entre osos y humanos en todo el oeste de Estados Unidos. Los científicos creen que el cambio climático está afectando gravemente el suministro de comida de los osos, obligándolos a buscar alimento en propiedades residenciales antes de que llegue el invierno. Es un recordatorio triste de que, a medida que el clima cambia, nuestros patios traseros están cada vez más cerca de lo salvaje de lo que pensamos.





