El conflicto interno
Hablando claro: el drama corporativo en Disney fue mucho más profundo de lo que pensábamos. Bob Chapek, el ex CEO que tomó las riendas justo cuando empezó la pandemia en 2020, finalmente está rompiendo el silencio. En su nuevo libro de memorias, Behind the Castle Walls, y en una entrevista con CNBC, Chapek reveló que estaba, lowkey, en un estado de guerra constante con Bob Iger durante su tiempo al frente de la Casa del Ratón.
Chapek asegura que acudía a la junta directiva con sus preocupaciones sobre Iger —quien fungía como presidente ejecutivo en ese momento— cada semana. Es el típico caso de política de oficina, pero a una escala masiva.
La excusa de 'así es Bob'
Según Chapek, cuando intentó dar la voz de alarma sobre el comportamiento de Iger, la junta básicamente lo ignoró. Dice que le decían: "Se irá en dos años. Está bien. Ese es Bob siendo Bob".
Chapek cuenta que empezó a recibir reportes de que Iger se reunía con gente para almorzar y cenar solo para criticar su liderazgo usando exactamente los mismos puntos. Le dijo a CNBC: "Que estuviera trabajando activamente en mi contra, me pareció increíble". Admitió que, aunque esperaba que Iger fuera un gestor neutral de la compañía durante su transición, la realidad fue mucho más caótica.
Por qué importa
Esto no es solo un chisme corporativo picante; es una mirada a cómo las luchas de poder ejecutivo pueden arruinar las vibras de una empresa y sus resultados financieros. Chapek fue finalmente despedido después de tres años, dejando el camino libre para que Iger regresara hasta marzo de 2026. Para los inversionistas y los fans, esto confirma que la fricción interna en Disney fue, highkey, desestabilizadora mucho antes de que ocurriera el cambio oficial de liderazgo.





